Ocho hombres con túnicas negras se reúnen cada jueves al mediodía sentados en círculo en sillas, en la calle, junto a una catedral. Es el Tribunal de las Aguas de Valencia. Según Times of India, el Tribunal tiene una antigüedad de 1000 años.  Es un órgano electo que resuelve los conflictos de riego en una zona agrícola de España. Tal vez no sea un modelo muy moderno para regular recursos escasos, pero sí al menos democrático.

La regulación de las aguas es un asunto complicado.  Fijémonos en el Reino Unido, con su moderno sistema de regulación.

Todo el marco normativo relativo al agua y el alcantarillado está establecido por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (DEFRA) del Reino Unido y el Gobierno de Gales.

La Unión Europea (por ahora, al menos en relación con el Reino Unido) establece la normativa en Europa relativa al agua, las aguas residuales y el medio ambiente.

Ofwat es, técnicamente, un organismo que no depende de ningún ministerio y que funciona como regulador de la economía para los sectores de agua potable y alcantarillado en Inglaterra y Gales (pero no en Escocia).  Su responsabilidad es asegurarse de que las compañías de aguas proporcionen a los consumidores un servicio eficiente y de calidad a un precio justo.

El regulador medioambiental del sector de agua potable y alcantarillado es Natural Resources Wales en el caso de Gales y la Agencia de Medio Ambiente en el caso de Inglaterra.

El Drinking Water Inspectorate es el organismo responsable de regular la calidad del agua potable en Inglaterra y Gales.

El Consumer Council for Water representa a los consumidores en los sectores del agua potable y alcantarillado, e investiga las quejas de los consumidores que no han sido resueltas satisfactoriamente por las compañías de suministro de agua.

Natural England tiene como objetivo proteger y mejorar el medio natural de Inglaterra y animar a la gente a disfrutar y participar en su entorno.

En Escocia existen una serie de organismos paralelos, tal como se muestra en este diagrama, aunque olvidan mencionar el papel de la Unión Europea. Los ministros escoceses establecen los objetivos de Scottish Water y nombran a su presidente y a los miembros no ejecutivos.  Scottish Water es la empresa que se encarga del suministro de agua y los servicios de aguas residuales a consumidores domésticos y mayoristas autorizados. Establece las prioridades de inversión de los ministerios dentro de la financiación autorizada por la Water Industry Commission for Scotland. La Water Industry Commission for Scotland es el regulador económico que establece los niveles de carga y que elabora los informes sobre los costos y el rendimiento. Luego está el Drinking Water Quality Regulator, organismo encargado de velar por la salud pública, garantizando el cumplimiento de la normativa relativa a la calidad del agua potable.  Y la Agencia Escocesa de Protección del Medio Ambiente (SEPA), que es la responsable de proteger y mejorar el medio ambiente. Y el Scottish Public Services Ombudsman, que se encarga de investigar las quejas relativas a los servicios públicos en Escocia, incluida Scottish Water, una vez completado el procedimiento de reclamaciones sobre los servicios, y de divulgar sus conclusiones sobre dichas reclamaciones para mejorar la prestación de los servicios públicos. Y Consumer Futures, que representa los intereses de los usuarios de Scottish Water y que es un órgano consultivo estatutario sobre cuestiones relacionadas con el sector hídrico en Escocia.

Con tantos organismos, es fácil confundirse. A lo mejor las ocho personas con túnicas negras que se reúnen semanalmente en la calle no es tan mala opción después de todo.

Global Water Intelligence está elaborando actualmente un informe sobre la regulación del agua. Esperemos que se convierta en una fuente de información fiable y exhaustiva para aquellos de nosotros que desean y necesitan entender cómo está regulado el sector del agua en todo el mundo.