Las ciudades de la costa oeste de Norteamérica, entre las que se encuentra Tijuana, están creciendo rápidamente y la sequía está afectando al río Colorado, del que se abastecen.

Según i2O, las compañías de aguas de todo el mundo se enfrentan a seis retos principales: crecimiento poblacional, excesiva concentración en núcleos urbanos, antigüedad de las infraestructuras hídricas, envejecimiento de la población activa, mayor exigencia de los consumidores, y dificultad de aumentar los ingresos y de acceder al capital.

La solución propuesta por el gobernador de Baja California, Francisco Vega de Lamadrid, es construir la mayor planta desalinizadora de todo Occidente, capaz de suministrar 375 millones de litros diarios. Pero, según publica el San Diego Union-Tribune, no será un proyecto fácil.

El costo se calcula en más de 470 millones de dólares. Para diseñar y fabricar la planta, y explotarla durante 37 años, se ha firmado un contrato de alianza público-privada entre el gobierno de Baja California y un consorcio internacional.

Pero el proyecto podría retrasarse debido a la votación de las enmiendas propuestas a nivel federal relativas a la ley de alianzas público-privadas.

Algunas voces reclaman que se realice un debate público sobre el uso del agua, un tema especialmente sensible.

Otras apuntan al fracaso a la hora de gestionar el suministro existente: «Tenemos que administrar el agua mejor que hasta la fecha… no la estamos usando de forma eficiente, es como si tuviéramos un cubo enorme lleno de agujeros».

Aunque será necesario garantizar el suministro a largo plazo para adaptarse al crecimiento poblacional y trabajar para reducir la demanda, i2O considera que las compañías de aguas deben utilizar soluciones de redes inteligentes para sacar el máximo partido al suministro y a las infraestructura existentes. Cuando las fugas superan el NEF (Nivel Económico de Fugas), aumentar el suministro no es una política aceptable desde el punto de vista económico, y hacerlo aunque los niveles de fugas estén por debajo del NEF cada vez está más mal visto tanto política como socialmente.

Las soluciones de redes hídricas, como las de i2O, ofrecen a las compañías de aguas un sistema económico y rentable para tapar los agujeros de ese gran cubo que son los recursos hídricos y no tener que gastarse una fortuna en comprar uno nuevo.